CASTELLANO | ENGLISH

VIVE EN UN PALACIO RENACENTISTA

Zaragoza, origen de nuestra compañía, la ciudad que fue capital de 'La Antigua Corona de Aragón', es conocida, desde el siglo XVI, como 'La Florencia Española' por sus magníficos Palacios Renacentistas. Estos palacios, actualmente patrimonio cultural, han sido rehabilitados y reconstruidos, durante las últimas décadas, por los únicos profesionales, artesanos y maestros de obra conocedores de estas artes, y que representan nuestra empresa.

Por eso en BASL, queremos exportar el Nuevo Hábitat Renacentista: edificios palaciales, destinados a las familias más exclusivas, que pueden permitirse el privilegio de vivir como la alta sociedad del renacimiento, sabiendo que un alto nivel de vida necesita una alta calidad de vida.

Para ello adaptamos su configuración al clima y a las necesidades de cada hábitat, adecuando el estilo del palacio y el tamaño al lugar del mundo donde se edifique.

En su construcción se utilizarán los mejores materiales, provenientes de las mismas canteras de mármoles, granitos, areniscas, calizas y alabastros, que durante siglos se extrajeron para construir estos edificios. A su vez, dotamos al palacio con la tecnología más puntera e innovadora (estructura antisísmica, domótica, electrónica, geotérmica, eólica, fotovoltaica, hidráulica, etc), para conseguir la máxima seguridad, autonomía y sostenibilidad, minimizando así la dependencia de suministros ajenos. En BASL conseguimos combinar la belleza estética palacial y el más moderno confort.

Las bellas artes (pinturas, yeserías, escayolas, estucos, carpinterías, pavimentos y tapices) vestirán las dependencias, escaleras, claustros, patios, sótanos, baños y bodegas. Junto con aromáticos jardines y fuentes, retomarán la majestuosidad y elegancia del Renacimiento, haciendo que cada palacio sea único e irrepetible.

Todo esto es lo que BASL ofrece a sus clientes más distinguidos, para rehabilitar o construir su nueva propiedad allá donde se encuentre, con esa arquitectura mediterránea y europea, que perdura en el tiempo, y que cuando visitamos nos llena de esa energía ancestral que tanto nos complace.